Día 2: Mi primera visita al veterinario
Hoy me he levantado a las 6:30 de la madrugada. Estaba todo oscuro y Jose roncaba de fondo, pero yo he conseguido encontrar las chanclas de Ana para entretenerme. Con el ruido se han despertado y hemos salido a la terraza a darle buenos días al día y jugar un poco.
Pero el día aún no había venido y hacía fresco, así que nos hemos entrado pronto, y nos hemos vuelto a dormir. Hasta las 8:30.
Luego, mientras Jose trabajaba en el estudio y Ana recogía un poco este desastre de casa, yo dormía debajo de la mesa del estudio.
Jose me ha llevado a recoger a Ana a la facultad, y para aprovechar que estabamos los tres en el coche metidos, me han llevado al veterinario. Por eso de la desparasitación y primeras vacunas.
Yo, que aún no me acostumbro al coche, iba llorando más por las curvas que por miedo al veterinario. No porque sea un perro valiente (que lo soy), sino porque se que los veterinarios molan.
La señorita veterinaria (Maria Jesús, muy moderna ella, con gafas de pasta rosa) me ha mirado los dientes, me ha aoscultado (mi corazoncito late perfectamente), me ha medido la temperatura (ejem, poniendome un termómetro en el culete) 38,5º, perfecto para un cachorro.
Luego me ha pesado. Y ahí es cuando se ha mosqueado un poco, porque resulta que, como soy un glotón, pues peso unos cuantos de cienes de gramos de más. 2.400 kg para ser exactos.
Me ha reducido mi dieta a 75 gramos de pienso para cachorros al día. Sólo 75!!
Por lo menos me han comprado una cuerda para moder y una rana de plástico de esas que suenan al apretarlas.

Blas dijo
Norman,encantado de conocerte,soy Blas,un caniche de 4 años,y ¡te comprendo tan bien!.Para mi el coche al principio fué un suplicio,hoy estoy encantado, y mi veterinario ya es mi amigo.
Cuando quieras hablar de perro a perro ya sabes donde tienes a un amigo.Te dejo mi blog:
www.lacoctelera.com/blas
Guau,guau
15 Septiembre 2005 | 11:45 PM